20 AÑOS DE LA LEY 122-05: UN LEGADO DE PARTICIPACIÓN,
TRANSPARENCIA Y DEMOCRACIA
Por: Milcom Olivo
Hace
dos décadas la República Dominicana dio un paso importante en el
fortalecimiento de su democracia y la participación ciudadana con la promulgación
de la Ley 122-05 sobre Regulación y Fomento de las Asociaciones sin Fines de Lucro
(ASFL). Esta legislación, fruto de más de una década de articulación, estudios,
debates y consensos, marcó un antes y un después en la relación entre el Estado
y la sociedad civil.

Como
recordó Ana Selman, una de las figuras clave en el proceso legislativo, la Ley 122-05
nació de uno de los procesos más participativos y sostenidos en la historia
normativa del país. A partir de 1994, Alianza ONG impulsó un cambio a la
obsoleta ordenanza 520 —heredada de la intervención estadounidense— con el apoyo
del BID, organizaciones sociales, empresariales y académicas. Se conformó un
comité de 37 instituciones y se realizaron estudios diagnósticos, análisis
comparativos y consultas regionales con ciento de organizaciones. Todo ello permitió
construir una propuesta legítima, amplia y representativa.
La
Ley 122-05 reconoció legalmente a las ASFL como actores claves del desarrollo, facilitó
su incorporación jurídica mediante cortes de apelación y promovió la
transparencia y rendición de cuentas en el uso de fondos públicos. También
permitió el nacimiento del Centro Nacional de Fomento y Promoción de las ASFL
(CASFL), como órgano articulador del Estado con la sociedad civil.
Para
Addys Then Marte, exdirectora de Alianza ONG, la ley representó una oportunidad
para dignificar el trabajo del sector, profesionalizar sus prácticas y mejorar
su relación con el Estado. Entre sus principales logros destacó la creación de
comisiones mixtas en las sectoriales, la elección de representantes desde las
propias organizaciones al CASFL y la consolidación de mecanismos democráticos
de participación.
Addys
también subrayó un aspecto poco visibilizado pero fundamental: el voluntariado.
La Ley 122-05 abrió camino para su reconocimiento formal, impulsando
posteriormente la Ley de Voluntariado como un marco complementario. “No podían
dejar fuera el voluntariado”, expresó, destacando su valor como pilar de la
participación social y la solidaridad en el país.
Por
su parte, Ricardo González, desde Ciudad Alternativa, resaltó el rol del CASFL como
espacio de diálogo y formación continua, así como la importancia de la sectorialización
de las ASFL, que ha permitido una gestión más coherente y eficaz. En sus
palabras, "la sociedad civil dominicana ha surgido para apoyar al Estado,
no en confrontación con él".
Un
cambio cultural e institucional
El
proceso no fue fácil. Como recordó Rosa Rita Álvarez (MUDE), la ley fue
introducida cinco veces al Congreso y enfrentó resistencias de quienes no concebían
a las ASFL como actores legítimos del cambio social. Sin embargo, el Consejo
Directivo de Alianza ONG y más de 100 organizaciones de todo el país
insistieron hasta lograr una legislación justa y necesaria.
Gracias
a esta ley, se han abordado de forma estructurada temas como el embarazo en
adolescentes, la planificación familiar, la discapacidad y los derechos de poblaciones
vulnerables, muchos de ellos promovidos por organizaciones sociales antes de
ser asumidos por el Estado.
Desafíos
actuales y futuros
A
20 años de su aprobación, persisten desafíos importantes. Como coinciden David
Luther, Jared Ortiz y otros entrevistados, uno de los principales pendientes es
el régimen fiscal. Aunque la ley contempla exenciones impositivas para las
ASFL, su implementación ha sido limitada y burocrática, generando sobrecostos
y desincentivando la cooperación internacional.
Ana
Selman propone adaptar la ley a nuevos contextos —como la inteligencia
artificial o la transición ecológica—, crear observatorios ciudadanos, fortalecer
la educación cívica desde las escuelas y promover materias sobre participación
en las universidades.
Una
invitación a las nuevas generaciones
Todas
las voces consultadas coinciden en un llamado urgente a las nuevas generaciones:
involucrarse, apropiarse de causas sociales y participar activamente en la vida
democrática del país.
Como
expresó Jared Ortiz, “los pequeños grupos son los que hacen grandes cambios”.
Y como concluyó Rosa Rita Álvarez, “la antorcha está encendida. Lo justo,
aunque tome tiempo, siempre es posible”.